Con todo el cariño
Estar en paro es duro. Supongo que esto es algo fácilmente comprensible y que nadie puede poner en duro. Pero lo que mucha gente no tiene en cuenta es que, estar todo el día pensando en ello, hablando de ello, escuchando hablar de ello, discutiendo sobre ello… lo hace, si cabe, más duro aún.
Me tiro todo el día tratando de evitar el tema, pero en todas partes se empecinan a ponérmelo difícil.
En mi entorno, por supuesto con buena intención siempre, no paro de tener que contestar a preguntas como ¿Qué tal, cómo lo llevas? (Cojonudo, llevo 6 meses en paro y estoy mejor que nunca, es el estado ideal) o “No te preocupes, que seguro que sale algo” (Acaso sabes algo que yo no sé? Tienes información privilegiada?) o “Aprovecha para hacer algún curso” (Perdóname, pero es que tengo 38 años, una familia, hipoteca, no he cobrado indemnización y se me acaba el paro en 5 meses, asi que me temo que no puedo dedicarme a hacer cursitos).
Por supuesto, vuelvo a repetir que sé que son comentarios hechos con la mejor voluntad, pero los que estamos en esta situación necesitamos también vivir un poco al margen de la cruda realidad, sin estar siempre hablando de lo mismo, por favor.
Y para colmo, en las tertulias televisivas se empeñan en hundirnos más en la miseria, dejando bien claro que no hemos tocado fondo, que el año próximo seguirá creciendo el paro, que hasta 2015 no se empezará a generar empleo, vamos, generando confianza que según dicen es lo importante ahora. Tócate los huevos.